De la supervivencia a la libertad vital: Por qué tu instinto de huida se convirtió en tu mayor trampa (y cómo lo descubrí en carne propia)
Si leíste mi artículo anterior, ya conoces una verdad incómoda pero profundamente liberadora: tu cerebro no está roto. Y ahí está la paradoja: tu cerebro intenta protegerte de una forma que puede terminar manteniendo tu malestar. Parte de esta paradoja puede entenderse desde lo que la ciencia llama "Discordancia Evolutiva" (Li et al., 2018): tu mente está utilizando un software de supervivencia prehistórico para intentar protegerte de los estresores de un mundo hipermoderno. Descubrimos que ese estado de ansiedad constante te empuja a evitar lo que sientes producto de la reactividad aversiva: reaccionar negativamente a tus propias emociones, viviéndolas como peligrosas o intolerables (Semcho et al., 2023).
Sé que vivir así es muy desagradable y desgastante. Y no te lo digo solo como el psicólogo clínico con más de 14 años de experiencia que soy hoy; te lo digo como alguien que ha vivido los problemas de ansiedad en carne propia. Yo también estuve ahí. Conozco perfectamente esas sensaciones incómodas, esos pensamientos difíciles que no te dejan en paz y el miedo a perder el control de tu propia mente.
Fue precisamente ese sufrimiento personal el que me impulsó a buscar respuestas reales, a no conformarme con los tratamientos tradicionales que me mantenían estancado y a dedicar mi vida a las ciencias integradoras de la salud mental.
A lo largo de mi búsqueda clínica, comprendí por qué algunas personas pasan años y años yendo a terapia tratando de desahogarse sin lograr realmente tener herramientas profundas para regularse mejor emocionalmente. El problema es que, cuando la terapia se queda solo en el desahogo, puedes encontrar confort inmediato sin aprender a responder de otra manera a lo que sientes.
Pero aquí está la revelación: dado que nuestro cerebro primitivo nos empuja a huir de las emociones para "protegernos" de forma equivocada, aprender a responder de otra manera suele resultar contraintuitivo.
Para que la alarma del miedo y la ansiedad deje de dirigir tu vida, no podemos seguir huyendo ni intentando suprimir lo que sentimos, ya que la evidencia muestra que el intento de supresión emocional puede prolongar la angustia y el malestar (Campbell-Sills et al., 2006). Tenemos que aprender a observar, acercarnos y tolerar la incomodidad. Como esto va totalmente en contra de tu instinto biológico, puede ser difícil hacerlo solo leyendo libros de autoayuda o repitiéndote frases positivas. Para eso te ofrezco un mapa científico, un entrenamiento estructurado y un guía clínico.
El verdadero objetivo: La ciencia de la regulación emocional y la Psicoterapia Integrativa
Un error frecuente es prometer que "borrarán" o "eliminarán" tu ansiedad para siempre. Biológicamente, eso es imposible. El miedo, la ansiedad y la tristeza son emociones necesarias para nuestra supervivencia y para adaptarnos adecuadamente a nuestra vida cambiante y desafiante.
El objetivo de la ciencia clínica moderna no es extirpar tus emociones, sino reeducar a tu sistema nervioso para procesarlas, tolerar su impacto y modular su intensidad; es decir, gestionar adecuadamente tus emociones para poder lograr tus metas personales. A esto le llamamos Regulación Emocional (Gross, 2015). Y para lograrlo, mi trabajo se fundamenta en un modelo integrador: la Psicoterapia Integrativa Científica.
Bajo esta mirada, no te veo como un diagnóstico aislado. Entiendo que no tienes un "fantasma" invisible llamado Ansiedad que causa mágicamente todos tus problemas. Lo que tienes es una red interconectada de factores relacionados entre sí: por ejemplo, la ansiedad puede alimentar tu irritabilidad y síntomas digestivos, tu perfeccionismo fomenta tu sobrepensamiento, y tu evitación puede terminar por deprimirte.
Para abordar esta red en su totalidad, me he formado en modelos integradores de la psicología actual, como el Modelo Integrativo Supraparadigmático (Opazo, 2001) y la terapia cognitivo-conductual transdiagnóstica y moderna (Schaeuffele et al., 2021). Al comprender tu malestar desde esta óptica, pasamos de usar tratamientos genéricos a utilizar la ciencia psicológica integradora que tu sistema nervioso necesita, evitando así caer en reduccionismos y abordajes simplistas, para comprender tu verdadera complejidad y singularidad.
Más allá de las "fórmulas genéricas": Un tronco clínico sólido y psicoterapia de precisión
Un principio de mi trabajo clínico es que aplicar tratamientos rígidos basados en "fórmulas genéricas" a ciegas y de forma automatizada ignora las diferencias individuales (Schaeuffele et al., 2021). Pretender que una misma receta o manual estandarizado se aplique de manera idéntica a todos, sin mirar a la persona, sería subestimar la complejidad de tu historia y particularidad.
Sin embargo, la ciencia también es clara: aunque el tratamiento debe personalizarse, sí existe un tronco central que ha demostrado ser eficaz para abordar la raíz de los trastornos de ansiedad y emocionales.
Por eso, mi enfoque se rige por los dos grandes momentos inquebrantables de la psicoterapia: la Evaluación Integral y el Tratamiento Integral. Juntos, crean lo que llamamos una psicoterapia personalizada y de precisión basada en la ciencia psicológica integrativa.
Momento 1: La Evaluación Profunda. No comenzamos el trabajo clínico adivinando. Las primeras sesiones están dedicadas a realizar un análisis exhaustivo de tu historia y un análisis funcional de los problemas que presentas. No busco simplemente ponerte un diagnóstico; busco mapear con precisión quirúrgica cuáles son las trampas que mantienen viva tu alarma hoy y cómo ellas se relacionan entre sí. ¿Es la intolerancia a la incertidumbre? ¿Es la inflexibilidad cognitiva? ¿Es el enjuiciamiento de tus emociones o la evitación experiencial? Solo cuando tenemos este mapa claro, en base a tu historia, tus experiencias y lo que te sucede, pasamos a la acción.
Momento 2: El Tratamiento de Precisión (El Tronco y las Ramas)
Ya en el año 2012, las guías para la formación doctoral en psicología cognitivo-conductual en Estados Unidos establecieron un estándar claro: el profesional no debe aplicar una sola técnica a ciegas, sino dominar un "arsenal" amplio y flexible de intervenciones basadas en evidencia (Klepac et al., 2012).
Siguiendo este estándar de excelencia, nuestra intervención se construye sobre un tratamiento troncal innegociable: la regulación emocional a través del Protocolo Unificado. Este modelo no es una teoría al azar; fue desarrollado por el Dr. David Barlow y su equipo en el Centro para la Ansiedad y Trastornos Relacionados (CARD) de la Universidad de Boston. Hablamos de un protocolo desarrollado a partir de décadas de investigación científica sobre los trastornos emocionales y respaldado por ensayos clínicos (Barlow et al., 2017, 2019).
Lo que hace que este proceso sea un traje a tu medida no es inventar técnicas desde cero, sino que tu evaluación previa nos orienta en cuáles de estas habilidades nucleares debemos hacer más o menos énfasis para trabajar tus dificultades específicas de regulación emocional:
Si sufres de desconexión del presente o enjuiciamiento constante: Haremos fuerte énfasis en prácticas de conciencia plena (mindfulness emocional). Entrenaremos la observación imparcial para que aprendas a anclarte en el "aquí y el ahora" sin juzgar tus emociones como "peligrosas" o "inaceptables", cortando la reactividad negativa inicial.
Si vives pensando de manera catastrófica (Trampas de Pensamiento): Priorizaremos las estrategias de flexibilidad cognitiva. Te enseñaré a identificar cómo tu ansiedad, miedo y/o tristeza secuestran tu forma de interpretar la realidad, ayudándote a generar perspectivas más equilibradas para que dejes de comprar esos pensamientos automáticos como verdades absolutas.
Si tus síntomas físicos son invalidantes o actúan como "leña para el fuego": Tras valorar la necesidad de evaluación médica, pondremos el foco, cuando corresponda, en técnicas de exposición interoceptiva, guiándote paso a paso para que te amigues con tus propias sensaciones corporales (palpitaciones, mareos, opresión, etc.). El objetivo es que tu cerebro reaprenda que estas sensaciones de ansiedad pueden ser incómodas sin ser peligrosas, para que dejes de interpretarlas como algo catastrófico y pierdan su poder para intensificar tu ansiedad y tu miedo.
Si tu vida está dominada por la evitación: Trabajaremos intensamente en la prevención de conductas impulsadas por la emoción. Te enseñaré la técnica clínica de oponerse a la conducta emocional o acción opuesta, desarticulando el bucle de evitación y huida (cuya función es aliviarte temporalmente) y devolviéndote la capacidad de hacer lo que te importa a pesar de la incomodidad temporal.
Todas estas habilidades están al servicio de una de las técnicas con mayor evidencia en psicoterapia para los problemas de ansiedad: la exposición en sus diferentes formatos (Craske et al., 2014).
Abordando todo el espectro de la Reactividad Aversiva
Una vez establecido este robusto tronco central de regulación, vamos un paso más allá en la personalización. A esa base le sumamos elementos clave de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Cognitivo-Conductual moderna para atacar otros factores transdiagnósticos o problemas que hayamos detectado en tu evaluación:
Para la rumia constante y la preocupación crónica: Si tu mente se agota dándole vueltas al pasado o anticipando el futuro, integraremos potentes herramientas de manejo de rumia, defusión cognitiva (ACT) y resolución de problemas para que aprendas a soltar ese control inútil y logres pensar con mayor claridad y resolver problemas de manera más eficaz.
Para la intolerancia a la incertidumbre: Si tu parálisis nace del miedo a lo desconocido, te guiaré estratégicamente para expandir tu capacidad de habitar el "no saber" sin caer en preocupación crónica y sin desbordarte por la ansiedad.
Para la alta afectividad negativa y el perfeccionismo paralizante: Si lidias con una baja tolerancia al malestar y te autoimpones reglas rígidas, aplicaremos intervenciones contextuales avanzadas —como la activación conductual y la autocompasión clínica— para flexibilizar esas exigencias, permitiéndote ir sintiéndote mejor y avanzar hacia una vida con sentido y propósito.
Otras habilidades clínicas: Existen más técnicas a trabajar según el problema que presentes, tales como asertividad y habilidades sociales, esclarecimiento de valores, gestión del estrés, desactivación fisiológica y relajación, manejo de contingencias o control de estímulos, entre otras.
El poder del enfoque transdiagnóstico: La evidencia actual respalda que estas mismas habilidades pueden ser útiles para abordar problemas comórbidos complejos, como la depresión (Jiménez-Orenga et al., 2025), el trastorno límite de la personalidad (Sauer-Zavala et al., 2016), el consumo problemático de alcohol (Ciraulo et al., 2013) o los trastornos de la conducta alimentaria (Thompson-Brenner et al., 2019). También hay investigaciones recientes y estudios en curso sobre la aplicación del Protocolo Unificado a dificultades emocionales en personas autistas, incluidos adultos, con adaptaciones que contemplan su neurodivergencia (Hollander et al., 2026; PCORI, s. f.). El respaldo no es igual para todos estos cuadros: la evidencia para varias de estas aplicaciones es todavía preliminar y su uso requiere atención especializada. Aun así, esta línea de trabajo abre una perspectiva de tratamiento interesante cuando coexisten varios problemas, siempre respetando tus particularidades.
Todo esto tiene un objetivo clínico supremo que no se queda meramente en lo mental: generar neuroplasticidad y modificar tu funcionamiento cerebral. Al aprender habilidades efectivas y al exponerte de forma estructurada a lo que temes utilizando estas herramientas de precisión, buscamos favorecer mejoras en tu salud mental mediante nuevos aprendizajes. Creamos nuevos recuerdos y aprendizajes, sustentados en mecanismos neurobiológicos, que pueden consolidarse y mantenerse con la práctica (Craske et al., 2014). De hecho, la evidencia científica ha planteado que este tipo de tratamiento transdiagnóstico no solo alivia los síntomas superficiales, sino que puede reducir el neuroticismo, esa tendencia a experimentar emociones negativas con mayor intensidad y frecuencia (Sauer-Zavala et al., 2021).
El sentido de vida y el motor biológico: Flexibilidad Psicológica y Salud Integrativa
Para que este proceso de reprogramación neurobiológica tenga verdadero sentido y avance con éxito, integramos dos elementos fundamentales que coronan nuestro abordaje:
En primer lugar, una vida con propósito y sentido. Todo este esfuerzo por aprender a regular tus emociones no tiene como objetivo convertirte en "un robot que no siente" o que nunca se estresa. En última instancia, lo que buscamos con el entrenamiento de todas estas habilidades terapéuticas es desarrollar tu Flexibilidad Psicológica. Queremos que dejes de gastar tu energía vital luchando contra tu propia mente, para que puedas invertirla en conectar con tus valores más profundos, construir la mejor versión de ti mismo y disfrutar de una vida con verdadero sentido, propósito y conexión (Hayes et al., 2012). Las herramientas clínicas apagan el fuego, pero tus valores personales son los que marcan el norte hacia una vida plena.
En segundo lugar, el motor biológico (La Salud Integrativa). Tu mente no flota en el vacío, está encarnada en un cuerpo físico. Apoyados en la Medicina del Estilo de Vida y la Psiconeuroinmunología (Kiecolt-Glaser et al., 2015; Firth et al., 2020), entendemos que el estrés, los hábitos y la salud física influyen en tu bienestar emocional. La inflamación sistémica y la neuroinflamación, por ejemplo, también pueden participar en algunos cuadros, especialmente depresivos, aunque no podemos ser reduccionistas y atribuir todo a una única causa (Troubat et al., 2021).
Bajo la lupa de la salud integrativa, ampliamos nuestra mirada hacia otras áreas vitales que componen tu bienestar: evaluamos la arquitectura de tu sueño, la integración del movimiento, la gestión de tus espacios de recuperación y tu bienestar digestivo, considerando el eje intestino-cerebro (Cabib, 2020), entre otras áreas.
Un punto ético y clínico vital: La Psicoterapia que acabo de describirte incluye intervenciones de primera línea para los trastornos de ansiedad. Sanar tu intestino o hacer ejercicio no curará mágicamente un ataque de pánico por sí solo; las herramientas psicológicas permiten trabajar directamente tu respuesta ante esa alarma (NICE, 2020).
Sin embargo, no podemos pedirle a un cuerpo agotado o con problemas de salud que se regule con facilidad. Como psicólogo clínico integrativo, mi rol es orientarte y acompañarte en la optimización de tu estilo de vida, pero mi abordaje es siempre ético y transparente. Si durante nuestra evaluación detectamos que tus síntomas (digestivos, hormonales o la propia severidad de tu desregulación) requieren intervención médica o especializada, no jugaré a ser tu médico. Trabajaremos en red y te derivaré de inmediato a los profesionales competentes que necesites (psiquiatras, gastroenterólogos, nutricionistas o especialistas funcionales).
Quiero ser muy claro en otro punto: No me opongo en absoluto al uso de psicofármacos. De hecho, puede existir una excelente sinergia entre un tratamiento psiquiátrico bien llevado y la psicoterapia. La medicación puede ser un tratamiento indicado; el trabajo psicológico aporta herramientas para cambiar los patrones que mantienen el malestar. Cuando los fármacos se utilizan ética y estratégicamente para darle un respiro a tu sistema nervioso, o cuando abordamos exhaustivamente tus áreas biológicas en paralelo a la terapia, estos elementos pueden favorecer tu recuperación.
El proceso paso a paso: Menos "lucha" y más compasión por tu sistema nervioso
Si has llegado hasta aquí leyendo, vas concluyendo algo crucial. El abordaje real de la ansiedad requiere hacer cosas contraintuitivas y salir de tu zona de confort, lo que implica un genuino trabajo de equipo.
Sé perfectamente que hoy puedes sentirte profundamente agotado/a. Llevas tanto tiempo lidiando con estos síntomas que la sola idea de "esforzarte más" o tener que enfrentarte a tus miedos puede sonar abrumadora.
Por eso, quiero darte total esperanza y tranquilidad: esta psicoterapia de precisión está diseñada desde la compasión y el no juicio. No te lanzaré al vacío ni te exigiré que luches más; de hecho, te enseñaré a soltar la cuerda de esa lucha agotadora. Crearemos una escalera donde cada peldaño, cada sesión y cada pequeño ejercicio estén adaptados a lo que puedas afrontar hoy. Te llevaré de la mano, a tu propio ritmo, para que cada pequeño paso se sienta como una victoria que te devuelve la dirección de tu vida, y no como una carga adicional sobre tus hombros.
Sin embargo, requerirá de tu compromiso y energía; a cambio, puedes sorprenderte de tu capacidad de recuperación. De mi parte, tendrás mi total compromiso y esfuerzo.
La evidencia clínica y tu primer paso hacia la libertad
Quiero que tengas la certeza de que este abordaje integrativo no es una promesa vacía. La eficacia de las intervenciones que lo sustentan cuenta con respaldo empírico. Un amplio metaanálisis publicado en 2025 (Jiménez-Orenga et al.) respalda que las intervenciones psicológicas transdiagnósticas son efectivas para mejorar los síntomas de ansiedad y depresión frente a grupos de control. Es un respaldo concreto para trabajar los procesos que comparten distintas formas de malestar.
No busco ofrecerte magia, busco ofrecerte un mapa científico y humano, integrador y estructurado para recuperar tu salud mental.
Si estás cansado de sobrevivir y quieres empezar a vivir; si ya no quieres que tu mundo se siga haciendo pequeño por la evitación, y estás dispuesto a dar ese paso contraintuitivo para recuperar tu libertad, la ciencia ya trazó el camino. Ahora nos toca caminarlo juntos.
Tu hoja de ruta personalizada no comienza con un compromiso ciego a meses de terapia, sino con nuestro primer gran hito clínico: una sesión de evaluación profunda.
Hablemos.
Quiero Agendar mi Evaluación Clínica Inicial y trazar mi hoja de ruta
Referencias bibliográficas
Barlow, D. H., Farchione, T. J., Bullis, J. R., Gallagher, M. W., Murray-Latin, H., Sauer-Zavala, S., Bentley, K. H., Thompson-Hollands, J., Conklin, L. R., Boswell, J. F., Ametaj, A. A., Carl, J. R., Boettcher, H. T., & Cassiello-Robbins, C. (2017). The Unified Protocol for transdiagnostic treatment of emotional disorders compared with diagnosis-specific protocols for anxiety disorders: A randomized clinical trial. JAMA Psychiatry, 74(9), 875–884. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2017.2164
Barlow, D. H., Sauer-Zavala, S., Farchione, T. J., Murray Latin, H., Ellard, K. K., Bullis, J. R., Bentley, K. H., Boettcher, H. T., & Cassiello-Robbins, C. (2019). Protocolo unificado para el tratamiento transdiagnóstico de los trastornos emocionales. Manual del terapeuta (2.ª ed.). Alianza Editorial.
Cabib, N. (2020). Salud mental y Modelo integrativo EIS: ¿La felicidad se cocina en las tripas?: Eje intestino-microbiota-cerebro.
Campbell-Sills, L., Barlow, D. H., Brown, T. A., & Hofmann, S. G. (2006). Effects of suppression and acceptance on emotional responses of individuals with anxiety and mood disorders. Behaviour Research and Therapy, 44(9), 1251–1263. https://doi.org/10.1016/j.brat.2005.10.001
Ciraulo, D. A., Barlow, D. H., Gulliver, S. B., Farchione, T., Morissette, S. B., Kamholz, B. W., Eisenmenger, K., Brown, B., Devine, E., Brown, T. A., & Knapp, C. M. (2013). The effects of venlafaxine and cognitive behavioral therapy alone and combined in the treatment of co-morbid alcohol use-anxiety disorders. Behaviour Research and Therapy, 51(11), 729-735. https://doi.org/10.1016/j.brat.2013.08.003
Craske, M. G., Treanor, M., Conway, C. C., Zbozinek, T., & Vervliet, B. (2014). Maximizing exposure therapy: An inhibitory learning approach. Behaviour Research and Therapy, 58, 10–23. https://doi.org/10.1016/j.brat.2014.04.006
Firth, J., Solmi, M., Wootton, R. E., Vancampfort, D., Schuch, F. B., Hoare, E., ... & Stubbs, B. (2020). A meta-review of "lifestyle psychiatry": the role of exercise, smoking, diet and sleep in the prevention and treatment of mental disorders. World Psychiatry, 19(3), 360-380.
Gross, J. J. (2015). Emotion regulation: Current status and future prospects. Psychological Inquiry, 26(1), 1-26.
Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and commitment therapy: The process and practice of mindful change (2nd ed.). Guilford Press.
Hollander, K., Milgram, L., & Ehrenreich-May, J. (2026). Application of the Unified Protocol for Transdiagnostic Treatment of Emotional Disorders in Adolescents to Autistic Youth: A Case Study. Clinical Case Studies. https://doi.org/10.1177/15346501261417689
Jiménez-Orenga, N., Miguel, C., González-Robles, A., Fernández-Álvarez, J., Grimaldos, J., Bretón-López, J., Botella, C., Cuijpers, P., García-Palacios, A., Papola, D., Quero, S., Riper, H., & Díaz-García, A. (2025). Transdiagnostic psychological interventions for emotional disorders: A comprehensive meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 388, 119537. https://doi.org/10.1016/j.jad.2025.119537
Kiecolt-Glaser, J. K., Derry, H. M., & Fagundes, C. P. (2015). Inflammation: depression fans the flames and feasts on the heat. American Journal of Psychiatry, 172(11), 1075-1091.
Klepac, R. K., Ronan, G. F., Andrasik, F., Arnold, K. D., Belar, C. D., Berry, S. L., Christoff, K. A., Craighead, L. W., Dougher, M. J., Dowd, E. T., Herbert, J. D., McFarr, L. M., Rizvi, S. L., Sauer, E. M., & Strauman, T. J. (2012). Guidelines for cognitive behavioral training within doctoral psychology programs in the United States: Report of the Inter-Organizational Task Force on Cognitive and Behavioral Psychology Doctoral Education. Behavior Therapy, 43(4), 687–697. https://doi.org/10.1016/j.beth.2012.05.002
Li, N. P., van Vugt, M., & Colarelli, S. M. (2018). The evolutionary mismatch hypothesis: Implications for psychological science. Current Directions in Psychological Science, 27(1), 38-44. https://doi.org/10.1177/0963721417731378
National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2020). Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: Management (CG113). https://www.nice.org.uk/guidance/cg113
Opazo, R. (2001). Psicoterapia Integrativa: Delimitación Clínica. Ediciones ICPSI.
Patient-Centered Outcomes Research Institute (PCORI). (s. f.). Comparing the effectiveness of two mental health interventions among autistic adults. Proyecto de investigación en curso. Consultado el 30 de septiembre de 2026. https://www.pcori.org/research-results/2022/comparing-cognitive-behavioral-therapy-versus-mindfulness-based-therapy-autistic-adults
Sauer-Zavala, S., Fournier, J. C., Steele, S. J., Woods, B. K., Wang, M., Farchione, T. J., & Barlow, D. H. (2021). Does the unified protocol really change neuroticism? Results from a randomized trial. Psychological Medicine, 51(14), 2378–2387. https://doi.org/10.1017/S0033291720000975
Sauer-Zavala, S., Bentley, K. H., & Wilner, J. G. (2016). Transdiagnostic treatment of borderline personality disorder and comorbid disorders: A clinical replication series. Journal of Personality Disorders, 30(1), 35-51. https://doi.org/10.1521/pedi_2015_29_179
Schaeuffele, C., Schulz, A., Knaevelsrud, C., Renneberg, B., & Boettcher, J. (2021). CBT at the crossroads: The rise of transdiagnostic treatments. International Journal of Cognitive Therapy, 14, 86-113. https://doi.org/10.1007/s41811-020-00095-2
Semcho, S. A., Southward, M. W., Stumpp, N. E., MacLean, D. L., Hood, C. O., Wolitzky-Taylor, K., & Sauer-Zavala, S. (2023). Aversive reactivity: A transdiagnostic functional bridge between neuroticism and avoidant behavioral coping. Journal of Emotion and Psychopathology, 1(1), 23-40.
Thompson-Brenner, H., Boswell, J. F., Espel-Huynh, H., Brooks, G., & Lowe, M. R. (2019). Implementation of transdiagnostic treatment for emotional disorders in residential eating disorder programs: A preliminary pre-post evaluation. Psychotherapy Research, 29(8), 1045-1061. https://doi.org/10.1080/10503307.2018.1446563
Troubat, R., Barone, P., Leman, S., Desmidt, T., Cressant, A., Atanasova, B., Brizard, B., El Hage, W., Surget, A., Belzung, C., & Camus, V. (2021). Neuroinflammation and depression: A review. European Journal of Neuroscience, 53(1), 151-171. https://doi.org/10.1111/ejn.14720
